Author Archives: J. Weber - R. Frenk
moment
postales
imprimimos 1000 ejemplares, repartidas entre 12 ejemplares distintos: 83 de cada una.
recibirlas es una sorpresa: durante todo el proceso de entrevistas y de realización de imágenes, no estábamos seguros de si iba a funcionar. pero es una satisfacción ver que las imágenes adquieren peso, valor, al ser transportadas a este medio.
estas postales han sido repartidas en la ciudad: su presencia como objetos permite que sean colocadas como intervenciones en el espacio urbano. Intervenciones a veces imperceptibles, a veces intrusivas.
De las montañas a las calles

Caminamos, dormimos, cocinamos, pero ya no en Farrera. Estamos en el camino. Con todo aquello que necesitamos en la espalda. Aquello que necesitamos se vuelve pesado a lo largo del trayecto. Nos van acompañando nubes de tormenta.
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pepucho
soy pepucho. nací en 1955, en zaragoza. Hace 7 años que vivo aquí, pero hace más de 30 años que conozco Farrera y he estado viniendo.
Por primera vez vine por un amigo, con el que vivía en Clúa, que tenía aquí una casa alquilada. Vinimos a ver a su hermano y, a partir de entonces, siempre hemos estado volviendo.
4 hermanxs
Entrevisté a Marisol, Josep, Asunción y Magdalena, 4 hermanxs de la Casa Coté, que nacieron aquí, pero emigraron en el 69. Durante la entrevista me hablaban todos al mismo tiempo, generalmente con la misma opinión, así que aquí los transcribo como una sola voz.d
¿Cómo llegaron a Farrera?
Nosotros somos hijos de Alendo, el pueblo frente de Farrera. Allí, como en invierno nevaba mucho, con caminos muy pequeños, era muy difícil llegar al colegio. Entonces, mi abuelo compró una casa en Farrera, cuyos dueños la habían abandonado para irse a Lérida. Aquí en Farrera había colegio, y venían los críos de todos los pueblos circundantes.
Al lado del camino
Salimos de Farrera.
Sales, avanzas un paso, y luego otro, cada paso un lugar.
El espacio entero es un cuerpo enorme, y tú tatúas en su superficie. Dejas caer tu botella de agua, y tienes que quedarte quieto, comienza a llover y te resguardas bajo un árbol. Quedarse quieto, detenerse, significa invertir. Una inversión desde la cual surgen sitios. La creación de un lugar es comparable con el cargar un espacio. Ya que todo está ya ahí, son las conexiones que creamos las que crean los crean: aquí he bebido, ahí dormido.
Esta creación de sitios sucede continua e inconscientemente. Una pregunta interesante sería: ¿cómo podemos crear sitios conscientemente, para jugar con ellos y, sobre todo, para comunicarlos y compartirlos con otros? En este cuestionamiento radican huellas, un material importante, y una herramienta.
Un dicho asiático dice “un buen caminante no deja huellas”. Sin embargo, en este caso, me interesa poco “lo bueno” o “lo malo”. Yo diría que un caminante interesado encuentra huellas, y un caminante interesante deja huellas.
Yo escalo un monte y empujo la rama de un arbusto hacia un lado. Ahí yace frente a mí un venado. En el mismo instante salta y se pierde en el bosque. Un espectáculo de pocos segundos. Frente a mí, el sitio donde yacía, y donde probablemente dormía. Pasto aplastado que cuenta una historia, que está cargado narrativamente. Yo utilizo esta huella: la fotografío. Así, creo una huella de una huella.
La propia experiencia, la real, se desvanece con cada paso de un medio a otro. Sin embargo, deja, de este modo, un espacio para una asociación nueva.
donde estaba el venado
pepe y rosa
Pepe
José Cornellana Aldosa.
Nació el 25 de julio de 1923.
José no habla castellano, así que su nuera Rosa es quien me ayuda a traducir.
Somos transhumantes, vivimos la mitad del año en Puiggros, y en verano subimos las ovejas con camiones a Farrera.
Aquí en invierno las ovejas no tienen vida, así que bajamos a la plana de Lérida.
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Paco
Se habla mucho de que desde que se abandonaron los campos, ha habido un regreso del bosque. sin embargo, el bosque que me ha regresado es de pocas especies, no es tan diverso como antes.
Bueno, antes, si era un campo de cultivo, no creo que fuera muy variado el bosque. Es normal, cuando se colonizan los campos abandonados, al principio son pocas las especies colonizadoras. Pero si luego juntas los arbustos, los rosales, los enebros, etc. ya no es despreciable la diversidad que hay. En todo caso, en general los bosques que hay aquí son jóvenes y tienen pocas especies, pues cuando son muy densos, en el bajo bosque pueden convivir pocas especies.
moment
Entre los árboles aparecen formas geométricas blancas, que desfilan acompañadas por voces y sonrisas.
Los habitantes de Farrera transportan seis letras descomunales en una acción colectiva. Juntas, estas letras forman la palabra “MOMENT”. Son transportadas desde la plaza central de Farrera hasta el monte situado en frente del pueblo, del otro lado de un valle profundo.





