reverberación (materiales del territorio V)

LEVIATÁN en EXTREMADURA II


¡qué diablos! no lo llaméis oleoducto tan siquiera,

no vaya alguien a creerse que eso de ‘óleo’

tiene algo que ver con el rico y santo aceite de los olivos,

sino ‘tubo de petróleo’

Agustín García Calvo

 

Quizá, la mayor arma de destrucción masiva que hoy tiene el poder sea la información que, como adormidera, nos suministra a través de sus medios de comunicación. Agustín García Calvo los llama de “desinformación”. Desde hace ya años, creo que la matización es del todo acertada, y además cuando se trata de megaproyectos esa arma tiene infinidad de ramificaciones.

Los materiales que siguen son dos lecciones del admirado profesor, herramientas que deben servir para ese necesario trabajo diario de desmontaje del lenguaje de quienes quieren poner la Refinería Balboa. Trabajos de vaciamiento que día a día debo ir metiendo en reverberación.

El primero es un extracto de un video que circula por internet sobre el discurso que Agustín García Calvo dio el 26 de mayo de 2011 en la Puerta del Sol; el segundo es un revelador texto sobre la palabra OLEODUCTO, texto que escribió para alentar a la gente que lucha en Tierra de Barros contra el monstruo refinero.

 

1.- EL LENGUAJE

 

2.- TUBO DE PETRÓLEO

Protestas domesticadas

Agustín García Calvo

 

Y así también vosotros, amigos de la Tierra de Barros, que la riqueza de vuestras tierras, vinos, industrias y artes que de ahí salgan es, desde luego, mucho más cierta que la que los consorcios petrolíferos os prometen por dejaros atravesar en línea recta, y que el agua preciosa de vuestros cultivos se dedique a refrescar los calentamientos de una refinería…

Son unos avisos para las gentes todavía vivas, cada vez más numerosas a pesar de todo, que sienten en sus carnes el destrozo y la paste de tierras y vida que produce este régimen al servicio del movimiento del dinero, pero que luego, por el afán mismo de que su protesta sea realista y de demostrar que están al tanto, se ven obligados a adoptar el lenguaje de los Medios y de la Ciencia que sirve al Régimen, con lo cual han conseguido ya que la propuesta quede asimilada a la corriente informativa dominante y pierda la viveza y furia del dolor y la indignación de que nacía.

Al que no le basta con sentir la miseria de la condena a la gasolina y a la autopista con que nos cargan, ahí mismo, en campos y ciudades, y tiene que acudir, para levantarse contra ella, al estudio de lo que el empleo de combustibles fósiles pueda influir, allá en los polos y el día de mañana, en el calentamiento de la atmósfera, ése se ha alejado de la indignación elemental y común que declara que el automóvil y su reata de consecuencias es un error y la gran plaga del siglo, y que no tienes que acudir a la Alta Información para darte cuenta de eso, porque está ahí ante tus narices y a la puerta de tu casa, y lo que eso pueda hacer con el cambio climático no es más que una floritura de lo que está haciendo ahí cerca y hoy mismo.

Lo mismo, si uno adopta inocentemente el Desarrollo Sostenible, ya con eso está abriendo entrada al enemigo (al gran dinero, enemigo de la gente), y está queriéndose olvidar de lo que eso que le queda de pueblo le dice en el corazón: que el Desarrollo tan sólo al Capital le hace falta para sostenerse y seguir con su obra funesta, y para la gente viva el Desarrollo, sin más apellido, es insoportable y distribuidor de muerte para los pueblos y las vidas.

Quien se entretiene discutiendo sobre un nuevo Plan de Educación de niños y muchachos y la noción de ‘ciudadanía’ remplazando a la ‘religión’, lo que está haciendo es colaborar (aunque sea sin darse cuenta, hombre) con la labor pedagógica y mortífera del Poder, ya que con ello distrae la atención y la ira de lo que cualquier ganapán o cualquier infeliz rapaz percibe: que en lo que ha de consistir el Nuevo Plan de Educación (llámese como quiera) es en conseguir que todos los educandos de la Superior a la Primaria tengan un ordenador personal para cada uno.

Y así también vosotros, amigos de la Tierra de Barros, más vale que no tiréis por el camino de defender vuestras tierras, los ricos vinos que estabais estos años haciendo nacer de ellas, vuestros pueblos y vuestras vidas o costumbres, con argumentos ecológicos y sensatos y ni siquiera económicos (que la riqueza de vuestras tierras, vinos, industrias y artes que de ahí salgan es, desde luego, mucho más cierta que la que los consorcios petrolíferos os prometen por dejaros atravesar en línea recta, y que el agua preciosa de vuestros cultivos se dedique a refrescar los calentamientos de una refinería), porque, si lo hacéis así, parecerá que estáis respetando la necesidad superior de ese oleoducto o de que haya oleoductos en el mundo: NO. En ésto no hay más defensa que el ataque: descubrir y declarar que eso del… (¡qué diablos! no lo llaméis oleoducto tan siquiera, no vaya alguien a creerse que eso de ‘óleo’ tiene algo que ver con el rico y santo aceite de los olivos, sino ‘tubo de petróleo’ o algo peor aún), que eso sólo es una necesidad para el Poder y la Empresa que ponga su fe en eso, pero que a las tierras, las gentes y las vidas no les hace falta para nada.

Negaros a creer en el Futuro que os quieren imponer como irremediable: lo demás, como se dice en el evangelio, se da por añadidura. (1)

 

Notas:

1.- Texto encontrado en: www.kaosenlared.net/noticia/extremadura-protestas-domesticadas

2.- Si quieres más textos de Agustín García Calvo puedes encontralos en:

http://www.editoriallucina.es/cms/agustin-garcia-calvo.html

Elegías. Lo abierto.

La distancia entre el humano y el animal se alarga cada vez más. Los habitantes de la ciudad han eliminado poco a poco a los otros seres que aun toleran nuestra presencia, sienten así una orgullosa repugnancia hacia las palomas. Benditas criaturas salvajes que osan permanecer y desafían con sus movimientos la ciudad planificada. La división jeráquica primera que dibuja al homo como una animal rationale, por encima los dioses, por abajo, los animales, continúa después estableciendo otras diferencias, como las de los hombres y las mujeres, los adultos y los niños, los civilizados y los salvajes.

La entrada a este jardín se abre a un mosaico circular rodeado de vegetación exhuberante; entretejido con árboles y trepadoras se aprecia una estructura calada que serpentea por el jardín tomando formas diversas, su interior está lleno de aves y en los tramos más grandes del aviario hay espacio suficiente para volar. En los pueblos el encuentro con el alma animal también se va reduciendo, Paco va resolviendo esta ausencia construyendo espacios donde compartir su tiempo con los cantos de los pájaros. La pobreza le abrió la inventiva, de ahí que haya ido ideando formas autoconstruídas, comenzó dibujando formas con el empedrado, ha seguido cubriendo así muchas de las calles de estos pueblos. Durante muchos años como casi todos aquí tuvo cabras, levantó para sus animales, entre las peñas, una hermosa cabaña a base de madera y chapa de bidones. Ya no vive de estos animales, pero no ha podido evitar traer algunas cabras serranas a esta cabaña, blancas y de cuernos contorneados, con ellas pasa cada día gran parte de la tarde.

Quedan algunos signos de presencia animal; recogidos en diferentes formas, dispersos aquí y allá; algunos puros, otros interpretados por el humano. Contienen esas formas algo del presente pleno. Rilke revela todo esto sin elevar la voz, la octava Elegía de Duino merodea esta intuición. Los humanos captamos en los ojos de su cara la presencia de lo abierto, y gracias a esta hondura de su semblante podemos saber lo que hay afuera, más allá de nuestra conciencia y del espacio acotado que demarca.

 

Con todos sus ojos ve la criatura
lo abierto. Sólo nuestros ojos están
cual trampas en torno a su libre salida.
Lo que hay afuera lo sabemos sólo por el semblante
del animal; porque ya al niño tierno
le damos la vuelta y lo obligamos a mirar hacia atras
lo ya formado y no lo abierto, eso que es
tan profundo en el rostro del animal. Libre de muerte.
A ella solo nosotros la vemos; el animal libre
pues ya desde el principio volteamos al niño
y lo forzamos a que vea de espaldas la creación,.
no lo abierto, que en la mirada animal es tan profundo.
Libre de la muerte. Sólo nosotros la vemos;
el libre animal tiene tras de si su ocaso
y ante si a Dios y, cuando camina, entonces camina
en la eternidad, asi como manan las fuentes.

La presencia de estas formas de lo abierto se va apagando, pero algunas formas salvajes resisten en lo incontrolado. Los vecinos recuerdan como el cerro de la mezquita estuvo hasta hace algunos años lleno de construcciones para animales, las que quedan en pié abren el principio de este trabajo. Recuerdan también cómo los animales ocupaban en lo alto incluso el interior de la muralla, andaban así de modo libre dentro y fuera. Con la luz de la mañana acariciando esa superficie se puede apreciar todavía un manto surcado por una dibujo de caminos, el tejido de malla que forman revela los seres que sobre él han caminado. La superfície de esa tierra recuerda a un mar, el espacio liso más puro, donde no hay bordes sino intensidades. La mirada que lo recorría en otro momento supo ver caminos por todas partes, su carne hizo del monte camino, y ofreció a la tierra aquello que vemos en la profundidad de su mirada, la posibilidad de lo abierto. Caminos de carne.

 

Casas de todos/ la propiedad

Hasta hace no mucho tiempo en Almonaster se daba un fenómeno particular en la estructura de la propiedad y la organización de la vida en el pueblo. La población se repartía diseminada por los montes en una constelación de pequeñas aldeas comunicadas con el núcleo del pueblo por caminos. A pié o en bestias, las distancias son de cuatro  hasta treinta kilómetros. Esta circunstancia propició que los vecinos de estas aldeas formaran pequeñas sociedades y se organizaran para adquirir y mantener una casa en el núcleo del pueblo, una casa comunal para los vecinos de la aldea. Esta costumbre de compartir una casa se fue perdiendo, se vendieron y han sido remodeladas, desapareciendo zaguanes para bestias y multitud de pequeños gestos materiales construídos por la idea de comunidad. Alguna de ellas guarda aún parte de ese espíritu. Estos últimos días los he pasado en la antigua Posada de la aldea del Arroyo -hoy casa de Titín-, por allí siguen pasando hoy singulares vecinos de una extraña aldea, algunos venidos de Rusia, otros abandonando los hábitos y huyendo de la vida de un convento cercano. Se recuerdan todavía muy bien estas antiguas Posadas. Eran casas concurridas, pequeños centros vitales donde se sucedían constantemente acontecimientos. Construcciones sencillas, contaban con varias habitaciones para acoger al que llegaba con alguna urgencia o trámite. Los vecinos de las aldeas llegaban montados en bestias, por lo que la entrada se hacía por un zaguán empedrado, así que estas casas estuvieran preparadas para que los animales pudieran entrar y salir con facilidad y descansar en su interior.

Es curioso como se situaban estas casas comunes dentro de la trama del pueblo, cercanas siempre a la salida natural hacia su aldea de origen, como queriendo señalar con su posición el vínculo que las sostenía, Almonaster era un pequeño parlamento donde se daban cita las dieciseis aldeas, haciendo del casco urbano una suerte de sensible palma de la mano, una miniatura de la extensión habitada más allá en los montes.

Algunos vecinos de Calabazares y La Escalada posan delante de aquella casa comunal que compartían. El momento en el que se produce esta imagen -1936- hace de este pueblo, a su vez, otra miniatura de lo que estaba ocurriendo en el territorio español. El día anterior algunos hombres habían derribado la Cruz del Llano frente a la casa común. Los escombros del pedestal esparcidos por la pendiente sirven de motivo para tomar la foto. Este lugar es uno de los epicentros de la fiesta de las Cruces de Mayo, rituales con un origen pagano bien antiguo que celebraban la naturaleza con bailes y cánticos en torno a árboles y esferas de piedra. El lugar del rito fue cambiando su forma aparente a pedestales y cruces, pero la raiz pagana sigue viva aún. El ocasional derrido del pedestal parece haber desmontado esa forma religiosa, pero también haber devuelto, sin querer, el lugar a las formas de las piedras, su forma más pagana.

En esos días algunos vecinos del pueblo habían constituido lo que se definiría como un comité de defensa de la República, se hablaba de expropiar a los terratenientes las tierras que no usaban y repartirlas entre los más pobres, se hablaba también de crear entre todos cooperativas para labrar fincas comunes, de repartir los frutos y las ganancias, y de otros muchos aspectos que componían la tan famosa revolución. En esos días llegan las noticias del levantamiento de los militares, en casi todos los pueblos de la sierra el Frente Popular había constituido estos comités. Las piezas simbólicas del pueblo cambian de uso, transformando el escenario en una nueva forma de organización, se requisan tierras para su cultivo y se organiza un comedor popular en la ermita del Cristo, la plaza de toros se usa como desolladero para el ganado requisado, la otra pequeña capilla servirá para el comité. El retablo mayor de la Iglesia, tallado en el siglo XV, es abatido. Cuenta alguno que con sus valiosos fragmentos -estructuras de maderos y tallas únicas- se levantó la barricada que pudiera parar la entrada fascista por la Era de la Cuesta.

Qué extraño placer produce imaginar el abatimiento del monumento y la fragmentación por sus vetas más sensibles. Pensarlo desmontado y reconstruído con otro orden nuevo. De la lógica de la composición de superfícies y medio bulto a la lógica del espacio practicado.  El rascacielos de escenas y las figuras preparadas para emitir fulgor van bajando a pie de calle para reorganizarse como un escudo,  mezcándose con los cuerpos mortales, siguiendo así su misma suerte.

reverberación (el círculo que se cierra I)

 

Mientras paseo por la playa en la que Alfonso Gallardo quiere instalar su monoboya para descargar el petróleo que necesita su proyectada Refinería Balboa, pienso en el libro El circulo que se cierra de Barry Commoner (1). Mucho antes de que se hablara de desarrollo sostenible, él fue uno de los primeros en cuestionar críticamente el desarrollo tecnológico de este siglo, también ha sido un sabio guia al conceptualizar la integración entre la ecología y los problemas ambientales generados por la industrialización sin medida de la segunda mitad del siglo XX. Algo que, a día de hoy, sigue siendo el mayor peligro que tenemos sobre nuestras cabezas.

Los aportes de este libro para comprender la problemática generada por el productivismo industrial son tan importantes como las herramientas conceptuales que nos da para comprendernos a nosotros mismos como especie. No deja de maravillarme la simpleza de las cuatro leyes desarrolladas por Commoner.

Mientras camino, no puedo dejar de pensar en las tres tortugas bobas que este verano encontré muertas en esta playa, tampoco se me va de la cabeza las dos ballenas, que también muertas, encontré el pasado año sobre la arena. Analizo la razón esgrimida por los redactores del proyecto de la Refinería Balboa cuando alegan que como ya son 100 los petroleros que acechan a Doñana… pues que más da si se suman otros 100 más a ese banquete de descarga. La rabia y el dolor se apoderan de mi paseo.

Todas esas imágenes se funden en mi cabeza mientras camino. A lo lejos, sobre la mar, los barcos petroleros siguen esperando su turno para ser enchufados a la monoboya de Cepsa. Se diría que el mar lo han tomado como suyo desde 1968.

Gracias a Commoner sé que en la naturaleza no existe el concepto de desecho, también sé que en los procesos industriales lo único que queda al final son desechos. La naturaleza es una compleja red que funciona a través de innumerables ciclos interrelacionados, nutriéndose unos a otros y estabilizándose entre ellos, haciendo que todo sirva para algo.

Los ciclos industriales son lineales, impositivos, no cumplen una función de interrelación con los ciclos naturales, sino que los perturban generando deterioro y contaminación. La legislación dice que se deben hacer evaluaciones de impacto ambiental para tratar de entender los efectos derivados de una nueva industria antes de iniciar un proyecto productivo. Pero con frecuencia, los intereses de unos pocos reduce los estudios de impacto ambiental a un mero formulismo de expertos que miran hacia otro lado, y de nuevo las cosas se hacen a base de parches por aquí y por allá.

Me pregunto ¿Cuánto es suficiente? ¿Cuánto?

Cuando llego a casa busco información sobre las tortugas bobas en Doñana y sobre los petroleros en Mazagón, de nuevo el cinismo de unos y la clarividencia de otros me baja a la realidad del mal que acecha esta costa de tortugas, ballenas y petroleros:

1.- Doñana registra este año la mayor mortandad de tortugas marinas de su historia, con 80 varamientos

Medio Ambiente apuesta por un plan de reintroducción de la tortuga boba en Doñana

Europa Press / 31.10.2010

http://http://www.20minutos.es/noticia/859533/0/

La costa de Doñana ha registrado este año 2010 la mayor mortandad de tortugas marinas desde que se tiene registro en el Espacio Natural, de modo que se han cuantificado 80 varamientos de tortugas en lo que va de año, según ha informado a Europa Press el director del Parque Nacional de Doñana, Juan Carlos Rubio […].

“Gran potencial” como área de cría

El director del Parque Nacional de Doñana ha destacado que la costa de Doñana es “muy interesante” para el control de estas especies marinas, ya que se encuentra “justo en la ruta de migración que une el Atlántico con el Mediterráneo”, por lo que ha apostado por llevar a cabo un plan de reintroducción de la tortuga boba en la zona que permita rebajar su nivel de amenaza […].

2.- El aumento del número de petroleros frente a las playas de Huelva incrementa exponencialmente el riesgo de nuevos vertidos

http://chocotoxico.blogspot.com/2009/08/el-aumento-del-numero-de-petroleros.html

He estado buscando las cuatro leyes de Barry Commoner completas en internet y no las he encontrado. Con la intención de que este documento sea una importante herramienta de análisis en este proyecto, he decidido colgarlas. En mi ánimo está desmontar ese falso mito de seguir a cualquier precio por la senda del “cuánto más mejor”.

3.- Nota de última hora:

El 13 y 14 de diciembre se presentaron los proyectos de Campo Adentro en la casa Encendida de Madrid, a reverberación le tocó el 14, ese mismo día también se reunió el Consejo de Participación de Doñana. El resultado de la esa reunión en Doñana es de gran importancia, por ello he decidido agregar la nota que ahora sigue para que esta entrada sea más completa.

El resumen de esa reunión es este: todos los miembros (salvo los representantes del Ministerio de Medio Ambiente) de ese Consejo de Participación de Doñana han resaltado el peligro que supondrá el oleoducto Balboa sobre Donaña. Los técnicos no se han pronunciado dado que de ellos depende la DIA y en estos momentos ese documento está en sus manos… pendiente del futuro político del Ministerio de Medio Ambiente Medio Rural y Marino.

Lo mejor es que el lector saque sus conclusiones:

El Consejo de Doñana también advierte de los riesgos del oleoducto de Balboa

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2011/12/15/actualidad/1323965920_882150.html

En la reunión que ha celebrado hoy este órgano de participación, todos los asistentes (salvo los representantes del Ministerio de Medio Ambiente) han respaldado una propuesta presentada por WWF en la que se apoyan explícitamente “los informes y alegaciones presentadas por la Consejería de Medio Ambiente” a este proyecto, que todavía está tramitando ante el ministerio su Declaración de Impacto Ambiental (DIA). Los miembros del ministerio han preferido no pronunciarse sobre la propuesta de WWF al estar todavía el proyecto en fase de estudio en su departamento.

Los últimos escritos presentados por el departamento de José Juan Díaz Trillo, que ahora respalda también el Consejo de Participación, planteaban bastantes dudas sobre el peligro de este oleoducto por el aumento del tráfico de petroleros. Además, en un informe remitido en abril de este año al Ministerio de Medio Ambiente, la consejería andaluza sostenía que el proyecto no sopesaba bien los riesgos que tendrían unos hipotéticos vertidos para la naturaleza y para actividades económicas como el turismo o la pesca. Tras este informe, los promotores del proyecto acusaron a la Junta y el Gobierno de “falta de voluntad política” para permitir que saliera adelante.

El proyecto está encallado desde hace unos meses. Se empezó a tramitar hace seis años y se suponía que ya estaba en su recta final. Sin embargo, la necesaria Declaración de Impacto Ambiental que debe emitir el ministerio no termina de llegar. Lo previsible es que sea el nuevo Gobierno del PP el que tenga que decidir sobre el polémico proyecto. Sin embargo, los grupos ecologistas han urgido hoy a la todavía ministra Rosa Aguilar a que publique antes de marcharse la DIA.

No es la primera vez que el Consejo de Participación de Doñana se pronuncia sobre el oleoducto. En diciembre de 2008, los ecologistas intentaron también que se rechazara. En aquella ocasión, salió adelante una tibia declaración en la que se pedía que se respetasen los procedimientos legales en la tramitación de la DIA.

La propuesta de hoy no supone tampoco el rechazo explícito al proyecto, pero sí el apoyo a unos informes de la Junta que dudan de forma contundente de su viabilidad. “Es el último clavo para el ataúd para enterrar este proyecto”, ha señalado Juanjo Carmona, miembro de WWF. Lógicamente, los representantes de la Administración autónoma también han apoyado hoy en el consejo la propuesta de WWF. Sería “una contradicción no apoyar este punto”, ha señalado Díaz Trillo antes de la reunión.

 

El circulo que se cierra de Barry Commoner [1]

PRIMERA LEY DE LA ECOLOGÍA:

Todo está relacionado con todo lo demás

Algunas de las pruebas que conducen a esta generalización han sido ya examinadas. Revelan la existencia, en la ecoesfera, de la complicada red de interconexiones entre los diferentes organismos vivos, y entre las poblaciones, especies y organismos individuales, y sus medios fisicoquímicos.

El simple hecho de que un ecosistema se componga de muchas partes relacionadas entre sí, que actúan una sobre otra, tiene algunas consecuencias sorprendentes. Nuestra capacidad de describir el comportamiento de tales sistemas ha recibido considerable ayuda del desarrollo de otra ciencia aún más reciente que la Ecología: la Cibernética. Debemos su concepto básico, y su mismo nombre, a la ingeniosa mente del difunto Norbert Wiener.

La palabra <cibernética> se deriva de un vocablo griego que significa <timonel>; estudia ciclos de acontecimientos que dirigen, o gobiernan, el comportamiento de un sistema. El timonel forma parte de un sistema que también  incluye la brújula, el timón y el barco. Si el barco cambia de rumbo, este cambio se refleja en el movimiento de la aguja de la brújula. Este suceso, al ser observado e interpretado por el timonel, determina otro: el timonel maneja la rueda del gobernante, y el barco vuelve a su rumbo primitivo. Cuando sucede esto, la aguja de la brújula vuelve  a su posición  primitiva, de acuerdo con el rumbo trazado, y se completa el ciclo. Si el timonel hace girar excesivamente la rueda del timón, como reacción a una pequeña desviación de la aguja de la brújula, el excesivo cambio de dirección se manifiesta en la brújula, que indica al timonel que debe corregir su reacción con un movimiento contrario. De tal modo, la operación de este ciclo estabiliza el rumbo del barco.

De manera muy parecida, las relaciones cibernéticas estabilizadoras son integradas en un ciclo ecológico. Observemos, por ejemplo, el ciclo ecológico del agua natural: pez – residuo orgánico – bacterias – putrefacción – productos inorgánicos – algas – pez. Supongamos que, debido a un tiempo estival desacostumbradamente cálido, se produce un rápido crecimiento de las algas. Esto agota la reserva de sustancias nutritivas inorgánicas, de modo que dos sectores del ciclo, las algas y las sustancias nutritivas, se desequilibran, pero en sentidos opuestos. La operación del ciclo ecológico, como la del barco, tarda poco en restablecer el equilibrio. Pues el exceso de algas hace que los peces encuentren más alimentos; con lo cual se reduce la población de algas, aumenta la producción de residuos por parte de los peces y, en definitiva, eleva el nivel de sustancias nutritivas cuando se pudren aquellos residuos. De este modo, los niveles de las algas y de las sustancias alimenticias tienden a recobrar su posición equilibrada. En estos sistemas cibernéticos, el rumbo no se mantiene gracias a un rígido control, sino a la flexibilidad. Así, el barco no sigue una ruta rectilínea, sino que avanza con un movimiento ondulado que se desvía por igual a ambos lados del verdadero rumbo. La frecuencia de estas ondulaciones depende de las velocidades relativas de las diversas fases del ciclo, equivalentes al ritmo con que el barco responde al gobernalle.

Los sistemas ecológicos presentan ciclos similares, aunque éstos son frecuentemente oscurecidos por los efectos de las variaciones diarias o periódicas del tiempo atmosférico y de los agentes del medio ambiente. Los más conocidos ejemplos de estas oscilaciones ecológicas son las fluctuaciones periódicas de las poblaciones de animales apreciados por su piel. Así, los datos proporcionados por los cazadores del Canadá demuestran que las poblaciones de conejos y linces están sujetas a fluctuaciones decenales. Cuando abundan los conejos, los linces prosperan; la creciente población de causa estragos en la población de conejos, y la reduce;  al escasear éstos, faltan conejos para alimentar a los ahora numerosos linces, y al aumentar la mortalidad entre los linces, los conejos son menos perseguidos y aumentan en número. Y así sucesivamente. Estas oscilaciones se producen en la operación de un simple ciclo, en el cual la población de linces está positivamente relacionada con el número de conejos, y la población de conejos está negativamente relacionada con el número de linces.

En un sistema tan oscilante, siempre existe el peligro de que todo el sistema se derrumbe cuando la oscilación se aparta tanto del punto de equilibrio, que el sistema es incapaz de compensarla. Supongamos, por ejemplo, que, en una oscilación particular del ciclo conejo-lince, los linces se comen todos los conejos (o, lo que es igual para el caso, todos menos uno). Ahora, la población de conejos no podrá reproducirse. Como de costumbre, los linces empiezan a morir de hambre al ser consumidos los conejos; pero, esta vez, la disminución del número de linces no va seguida del aumento del número de conejos. Entonces, se extinguen los linces. Y todo el sistema conejo-lince se derrumba.

Esto es parecido al colapso ecológico que acompaña a la llamada “eutrofización”. Si el nivel de las sustancias nutritivas del agua se eleva tanto que estimula el rápido crecimiento de las algas, la densa población de éstas no puede mantenerse, debido a las intrínsecas limitaciones de la eficacia fotosintética. Al aumentar el grueso de la capa de algas del agua, la luz necesaria para la fotosíntesis que llega a las partes más bajas de aquella capa disminuye también con rapidez, de modo que las algas mueren también rápidamente, en gran variedad, dejando residuos orgánicos. Entonces, el nivel de la materia orgánica puede elevarse tanto que su putrefacción consuma el oxígeno contenido en el agua. Las bacterias de la putrefacción mueren a su vez, porque necesitan oxígeno para sobrevivir. Y todo el ciclo acuático se derrumba.

El comportamiento dinámico de un sistema cibernético- por ejemplo, la frecuencia de sus oscilaciones naturales, la velocidad con que responde a los cambios externos y su grado comparativo de operación total- depende de los grados relativos de sus fases constituyentes. En el sistema del barco, la aguja de la brújula oscila en fracciones de segundo; la reacción del timonel requiere unos cuantos segundos, y el barco responde en unos minutos. Estos tiempos diferentes de reacción actúan entre sí y producen, por ejemplo, la característica frecuencia de oscilación del barco alrededor de su verdadero rumbo.

En el ecosistema acuático, cada paso biológico tiene también un tiempo de reacción característico, que depende de los ritmos metabólico y de reproducción de los organismos afectados. El tiempo necesario para reproducir una nueva generación puede ser de varios meses para los peces; de unos días, para las algas, y de unas horas, para las bacterias de la putrefacción. El grado metabólico de estos organismos- es decir, la rapidez con que absorben las sustancias nutritivas, consumen oxígeno o producen residuos- está en relación inversa con su tamaño. Si el grado de metabolismo de un pez es 1, el de algas será de 100, y el de las bacterias, de 10.000.

Si todo el sistema cíclico ha de permanecer equilibrado, el ritmo total debe estar regido por la fase más lenta; en este caso, el crecimiento y el metabolismo del pez. Cualquier efecto externo que obligue a una parte del ciclo a operar más de prisa en relación con el ritmo total, producirá dificultades. Así, por ejemplo, el grado de producción de residuos por el pez determina el grado de putrefacción bacteriana y el de consumo de oxígeno debido a tal putrefacción. En una situación equilibrada, la cantidad de oxígeno producida por las algas y suministrada por el aire son suficientes para mantener a las bacterias de la putrefacción. Pero supongamos que el grado de residuos orgánicos que intervienen en el ciclo es aumentado artificialmente, haciendo, por ejemplo, desembocar una cloaca en la corriente de agua. Ahora, las bacterias de la putrefacción reciben una cantidad de desperdicios orgánicos muchos mayor que la acostumbrada; debido a su rápido metabolismo, pueden actuar velozmente sobre el exceso de suministro orgánico. Como resultado de ello, el consumo de oxígeno por las bacterias puede superar fácilmente la producción de oxígeno por las algas (así como el facilitado por el aire), de modo que el nivel de oxígeno baja hasta cero, y el sistema se derrumba. Vemos, pues que en un estado de equilibrio natural que sólo se mantiene mientras no se produzcan intromisiones externas en el sistema. Cuando un efecto de esta clase tiene su origen fuera del ciclo, no es dominado por las relaciones cíclicas que se rigen por sí mismas, y constituye una amenaza para la estabilidad de todo el sistema.

Los ecosistemas difieren considerablemente en sus libros característicos y, por consiguiente, varían muchísimo en la rapidez con que reaccionan a las situaciones cambiantes o con que se acercan al punto de derrumbamiento. Por ejemplo, los ecosistemas acuáticos giran mucho más de prisa que los ecosistemas del suelo. Así, una hectárea de suelo submarino costero, ricamente poblado, o una hectárea de viveros de peces, producen anualmente una cantidad de materia orgánica siete veces mayor que una hectárea de campos de alfalfa. El tardo giro del ciclo del suelo se debe al ritmo lento de una de sus muchas fases: el desprendimiento de sustancias nutritivas del depósito orgánico del suelo, que se produce con mucha mayor lentitud que en su equivalente de los sistemas acuáticos.

La cantidad de tensión que puede absorber un ecosistema antes de derrumbarse es también resultado de sus diversas interconexiones y de la velocidad relativa de sus reacciones. Cuanto más complejo es un ecosistema, mejor resiste la tensión. Por ejemplo, en el sistema conejo-lince, si los linces tuviesen una fuente alternativa de alimentos, podrían sobrevivir a la súbita extinción de los conejos. De este modo, las ramificaciones -que proporcionan caminos alternativos- aumentan la resistencia a la tensión de los ecosistemas. La mayor parte de éstos son tan complejos, que los ciclos no son simples caminos circulares, sino que se entrecruzan en ellos unos ramales que forman una red o tejido de interconexiones. Como las redes de pesca, en las que cada nudo está unido a otros por varios hilos, esta clase de tejido es más resistente que un simple círculo no ramificado que, si se corta por cualquier punto, se destruye en su totalidad. La contaminación del medio ambiente es frecuentemente señal de que se han cortado lazos ecológicos y de que se ha simplificado artificialmente el ecosistema, haciéndolo más vulnerable a la tensión y al derrumbamiento final.

Las características alimentarias de los ecosistemas originan procesos de ampliación y de intensificación de considerable magnitud. Por ejemplo, el hecho de que, en la cadena alimentaria, los organismos grandes se coman a los pequeños, y aquellos sean devorados por otros aún más grandes, da por inevitable resultado la concentración de ciertos componentes del medio en los cuerpos de los organismos más grandes, que se encuentran en el extremo de la cadena. Los organismos más pequeños tienen siempre ritmos metabólicos mucho más rápidos que los grandes, y por esto, la cantidad de su comida que se oxida es relativamente mayor que la cantidad incorporada al cuerpo del organismo. Como consecuencia de ello, el animal situado en el extremo de la cadena alimentaria depende del consumo de una masa inmensamente mayor de cuerpos de organismos que ocupan lugares más bajos de la escala. Por tanto, toda materia no metabolizada presente en los organismos inferiores de la cadena se concentrará en el cuerpo del que está situado en el extremo superior de ésta. Así, si la concentración de “DDT” (que no se metaboliza fácilmente) en el suelo es de 1 unidad, las lombrices que viven en el suelo alcanzarán una concentración de 10 a 40 unidades, y que el nivel de “DDT” se elevará a unas 200 unidades en las becadas, que comen las lombrices.

Todo esto es consecuencia de un hecho muy sencillo: en los ecosistemas, todo está relacionado con todo lo demás. El sistema es estabilizado por sus propiedades dinámicas autocompensadoras; estas mismas propiedades, si se acentúan demasiado, pueden conducir a un trágico derrumbamiento; la complejidad del tejido ecológico y su velocidad intrínseca de giro determinan hasta dónde puede llegar la tensión, y por cuánto tiempo, sin que aquél se destruya; la red ecológica es amplificadora, de modo que una pequeña perturbación en un lugar puede producir efectos muy grandes, remotos y retardados.

 

Notas:

1.- El circulo que se cierra. Barry Commoner. Ed. Plaza & Janes, Barcelona, 1978.

 


Zona de arrabal

Hombres con monos del mismo color del suelo salen
de una zanja.
Es una zona de transición,
un punto muerto,
ni ciudad ni campo.

Las grúas de construcción en el horizonte quieren dar la gran zancada
pero las campanas no quieren.

Tubos de cemento esparcidos en derrededor lamen la luz con
lenguas secas.

Talleres de hojalata instalados en antiguos graneros.
Las piedras proyectan agudas sombras como objetos sobre la luna.
Y esos lugares son más y más.
Como lo que fue comprado con dinero de Judas: “El campo del artesano
se ha vuelto cementerio para extraños”.

Thomas Tranströmer
Visión Nocturna, 1970

Gastronomía es Territorio -Minisiega del Prau Conceju.

A la hora de segar el Prau, tradicionalmente se espera a que todos los vecios hayan terminado de segar sus propias tierras antes de comenzar con la siega del Prau.

Nosotros, fascinados por la variedad de especies, olores y colores, nos adelantamos a los vecinos, e  hicimos nuestra pequeña minisiega.

Emapacamos nuestra siega en pequeños silos, y dejamos que desarrollaran su caracteristico olor a silo.

Con la intención de transformar este aroma ¨cautivador¨en algo comestible, a lo largo de tres semanas desarrollamos un perfil organoléptico de los silos que lentamente empezaban a poblar el valle.

 

Así llegamos a nuestra receta para la ¨salsa de silo¨ que acompañaría a nuestro plato de lengua de vaca Tudanca:

Pipas de calabaza

Tomates secos

Aceituas negras

Regaliz

Zarzaparrilla

Los minisilos fueron etiquetados, expuestos y distribuidos por el valle y  la Península.

Gastronomía es territorio -EL Prau Conceju

El Prau Conceju es un vestigio de las prácticas ganaderas del Valle del Nansa.

El Prau preside el paisaje del Valle, es visible desde varios de los caminos históricos que surcan el valle, su gran extensión es segada por la mancomunidad de vecinos de Tudanca. El Prau se divide cada año en tantos lotes como vecinos y la adjucación de éstos se echa a suertes.

 

EL Prau visto desde el camino del Potro

 

 

Video del Prau Conceju, Eduardín, al Rabel, nos canta las herramientas, prácticas y vidas de aquellos que cada año , al final de Verano segaban el Prau.